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cibercrimen,

  • La seguridad digital puede ser una preocupación posterior a un ataque, pero para ese momento usted o su empresa pueden haber perdido información clave o su reputación. Por eso es ideal que la conversación y las acciones para asegurarse empiecen desde ahora.

    Se consideran como ataques cibernéticos desde la obtención de información personal para fraudes financieros, hasta la denegación de acceso a los servidores de una compañía para paralizar sus actividades.

  • En la actualidad, solo hace falta escribir “botnet”, “hacking”, “DDoS”, “CVV2” o cualquier otro término relacionado con el cibercrimen en la barra de búsqueda de la mayoría de las plataformas de redes sociales para descubrir una enorme cantidad de actividades fraudulentas que suceden a plena vista. Como RSA informó este año, las redes sociales se convirtieron en un ambiente ideal para las actividades relacionadas con el cibercrimen y atraen a los estafadores de todo el mundo que desean aprovechar estas plataformas porque son gratuitas y fáciles de usar, y ofrecen un alcance global.

    Según la investigación, las publicaciones fraudulentas comenzaron a aparecer en las redes sociales en 2011, cuando las tarjetas de crédito y las cuentas de comercio electrónico robadas se empezaron a publicar abiertamente en las plataformas de las redes sociales. Al principio, permanecían en las grietas y las esquinas ocultas de las redes sociales, pero el nivel de actividades fraudulentas aumentó rápidamente para inundar la red con ofertas de fraudes.

  • La alta demanda de las tecnologías de información ha propiciado el desarrollo de sistemas con gran capacidad de almacenamiento y respuesta. Gracias al gran desarrollo de dichos sistemas, y a la dependencia contemporánea, el ciberespacio es un vasto lugar que además de presentar grandes beneficios, también puede funcionar como medio para todo tipo de actividades ilícitas. Aunque internet sea la herramienta del siglo y nos facilite la vida en gran medida, este puede ser un instrumento muy inseguro si es que no se utiliza con precaución.

    En pleno siglo XXI y bajo la revolución tecnológica, el uso de las tecnologías de información ha propiciado el desarrollo de sistemas con gran capacidad de almacenamiento y respuesta. En este sentido, los gobiernos y las empresas han sabido explotar el incremento exponencial de la tecnología. Pero de igual forma se debe invertir en sistemas seguros que aporten fiabilidad y privacidad para el usuario.